| El domingo bajo un sol brillante se
disfrutó la primer edición de Huella de Malones.
Cerca de las 11 de la mañana 208
aventureros contaron los 10 últimos segundos que los
separaban de la largada y salieron disparados debajo
del arco inflable gigante hacia una galería
hermosísima de árboles muy altos.
La corrida inicial fue espectacular,
primero los árboles y después 1 km a campo traviesa
hasta llegar a los bellisimos senderos estrechos de la
primer parte de selva.
Sin ver el sol por la vegetación,
con menos temperatura y mucha humedad, los corredores
bordearon un arroyo y llegaron a los puentes
colgantes. Había cuatro, muy bien armados por los
especialistas del Rocódromo, que se superaron muy
rápido para luego enfrentar los 1000 metros que
faltaban para llegar al parque cerrado y subirse a las
bicicletas.
El ritmo de los primeros era
fuertísimo, algunos cambiaron de calzado, otros no,
pero todos salieron a gran velocidad. Los senderos
ahora un poco más anchos les permitían rodar muy
rápido.
En esta etapa hubo de todo: asfalto,
tierra, barro, pasto, terrero arado, huellas duras y
profundas, un arroyo que atravesar con la MTB al
hombro, puentes... y además pasó de todo: caídas,
equipos perdidos, pinchaduras, ruedas rotas, todo lo
que debe tener una carrera de aventuras.
Una hora de carrera y los primeros
ya estaban terminando al etapa de MTB y saliendo para
cumplir con los 7km finales de cross country. Todos
sintieron la dura etapa de MTB y el ritmo ya no fue
tan alto, los senderos seguían siendo hermosos.
En particular uno donde las cañas
armaban un túnel perfecto por donde debían correr
agachados.
Pasaron por detrás del árbol de
cristal, el cruce de la virgen robada y llegaron a la
segunda prueba especial: una espectacular tirolesa de
32 metros de largo y siete metros de altura sobre el
agua.
Pero eso no era todo, al bajar
debían atravesar 100 metros con el agua a la rodilla
para por fin emprender el regreso hacia el casco de la
Estancia.
La llegada fue una fiesta, un
montón de gente aplaudiendo, las chicas del Grupo
Alquimistas entregando las medallas y regalos de los
esponsors.
Sólo faltaba retirar la comida que
la organización entregó a todos los participantes:
empanadas, frutas y gaseosas.
Para el final quedó la entrega de
premios a la sombra del ombú y pastelitos dulces para
todos.
Ing.Cristian Castillo.
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